Hace ya 3 meses que realicé mi consulta y veo que hay algunas más recientes que sí se han respondido. Por favor, necesito una respuesta, pues sigo igual. Vuelvo a describir mi problema:
Soy una mujer casada desde hace un año y comencé a tener relaciones sexuales con penetración al casarme. En este tiempo ha surgido varias veces la conversación de si probar o no la penetración anal y siempre coincidíamos en que era algo que no nos apetecía a ninguno de los dos. Hace unos días, tras hablarlo, decidimos probar. La cosa no fue bien. La experiencia duró apenas la penetración y un par de movimientos, ya que mi marido paró, porque se sintió incómodo con la situación, además de que me dijo que no obtenía ningún placer especial. Él simplemente piensa que no quiere repetir ya que no le resultó placentero y, además, le parecía que era algo que no iba con él. Digamos que "lo tiene superado".
Yo, por mi parte, siento algo diferente. El momento de la penetración fue muy doloroso para mí, y los posteriores movimientos no me produjeron ningún placer. Cuando la relación acabó me sentí muy mal conmigo misma, como si hubiera hecho algo indecente o anormal para una pareja heterosexual. Mi marido dice que es normal experimentar con la propia sexualidad, pero yo no puedo quitármelo de la cabeza, y en más de una ocasión he acabado aguantando las lágrimas. Me siento como si fuera una pervertida o viciosa.
Puesto que a ninguno de los dos nos satisfizo, no volveremos a realizar este tipo de prácticas. Supongo que ninguno de los dos estábamos muy convencidos, pero nos pudo más la curiosidad.
Mi pregunta es ¿el sexo anal es algo normal en parejas heterosexuales o sólo en aquellas que buscan cosas más fuertes como las relaciones sadomasoquistas? Es decir, ¿es una práctica común y sana entre parejas heterosexuales?
Gracias.

Hola AAA,
Su consulta fue respondida el dia 22 de enero.
Saludos